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LAS LAGRIMAS DE SAN LORENZO

Aproximadamente en un mes podremos disfrutar de este fenómeno astronómico.

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La lluvia de las Perseidas, también conocida como las “Lagrimas de San Lorenzo” por la proximidad de su máximo de actividad con la festividad de San Lorenzo, es la lluvia de estrellas que todos los veranos nos invita a mirar al cielo. La causan los restos del cometa Swift-Tuttle, cuya órbita atraviesa la Tierra todos los años a mediados del mes de Agosto.

Presenta una actividad de cerca de 100 estrellas fugaces por hora, en las mejores condiciones de visibilidad y cuando ocurre el máximo. Pueden observarse fugaces de esta lluvia desde finales de julio hasta mediados de agosto.

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Este año la lluvia de las Perseidas se espera gran actividad la madrugada del día 12, así como toda la noche siguiente, la del 12 al 13 de agosto. La Luna creciente se oculta pronto, por lo que no perjudicará a su visión. El radiante asoma por el horizonte este hacia las doce de la noche. Se esperan del orden de unos 60 meteoros/hora.

¿Qué es una lluvia de estrellas?

En una noche cualquiera se pueden ver varias estrellas fugaces: una, dos o tres a la hora. Sin embargo, hay determinadas fechas del año en las cuales aumenta considerablemente su número, llegándose a observar cientos e incluso miles ¡en una sola noche!… Esto es lo que conocemos como “lluvia de estrellas” o de meteoros.

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Los astrónomos saben cuando se van a producir estos fenómenos, ya que todos los años la Tierra en su caminar alrededor del Sol atraviesa la trayectoria de ciertos cometas. Estos son cuerpos que al acercarse al Sol desprenden pequeñas partículas, la mayoría del tamaño de granos de arena, que quedan flotando en el espacio. Estos minúsculos desechos al entrar en contacto con nuestra atmósfera se transforman en pequeñas bolas de fuego, las cuales se desintegran a unos 100 km. por encima de nuestras cabezas. Son los trazos luminosos que observamos en el cielo, resultantes de la desintegración, a lo que llamamos “estrellas fugaces”.

Las “lluvias de estrellas” reciben su nombre de la zona del cielo de la cual parecen provenir. Se producen varias a lo largo del año, como por ejemplo las Leónidas de la constelación de Leo en noviembre, las Perseidas de la constelación de Perseo en agosto, entre otras.

Para ver el mayor número de estrellas fugaces es necesario encontrar un lugar oscuro lejos de la luz que desprenden las ciudades. Otro de los factores que más afecta a la observación es la Luna, ya que su brillo evita que observemos los meteoros más débiles.

Aunque en principio no hay una dirección privilegiada hacia donde dirigir nuestra observación, siempre se recomienda mirar hacia el Norte o el Este, dirección en la que encontramos la constelación de Perseo en verano.

El mejor modo de contemplarlas es a simple vista debido a la rapidez con la que atraviesan el cielo, (en promedio unos 59 km/s), siendo mejor dejar el uso de prismáticos o telescopios para otra ocasión, puesto que abarcan campos de observación más pequeños que nuestros ojos.

En la ciudad de Huesca hay dos lugares donde se le hace homenaje a las lágrimas de San Lorenzo, uno en la fachada del Palacio de Congresos y otra en la plaza de San Lorenzo.

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Fuente: centro astrónomo Huesca
Fotos: centro astrónomo Huesca, Palacio de Congresos y Diario del Altoaragón.





Categoría: Nuestras cosicas

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